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Mal mes

Cómo cambian las cosas entre mes y mes. Para variar, estoy cansada. Me gustaba más el mes pasado, pero eso siempre puede querer decir que el mes que viene volverá a gustarme.

La verdad es que este fin de semana estoy bastante triste. Toda mi familia está de boda. Bueno, ahora la mayoría estarán durmiendo porque son las 11:30 de la mañana del día siguiente, pero siguen todos reunidos. Yo, en cambio, estoy solita a 9300 km de distancia, observando a los marineros desde la ventana. Encima me he perdido otra lluvia de estrellas. Pero lo que más me entristece no es haberme perdido esta celebración, son todas las que voy a perder a partir de ahora. Tomé la decisión de venirme a este lado del mundo porque era lo que más sentido tenía, y ahora me doy cuenta, no sólo de que profesionalmente fue muy buena idea, sino de que no hay vuelta atrás. Por lo menos no hasta dentro de varios años. Qué iba a hacer ahora en casa?

Por si eso no me tuviese suficientemente decaída, resulta que he descubierto que tengo un límite. Nunca lo habría imaginado. Los que me conocen dicen que tengo mucha paciencia con la gente, que parece que colecciono amigos difíciles. Y es cierto hasta cierto punto. Son difíciles, pero no conmigo. No sé si es porque saben leerme bien, porque tengo el talento de no sacarles de sus casillas (no apostaría por esta acción), o tal vez resulta que sí que tengo paciencia. En cualquier caso, siempre hay una primera vez para todo, no? Por primera vez hoy he enviado un mensaje de texto pidiendo que no me volviese a contactar más. Podría haberlo ignorado, sí, pero teniendo en cuenta de quién estamos hablando, dudo que se se hubiese dado cuenta de que tenemos un problema. De hecho, SÉ que no se habría dado cuenta. Pasé seis meses intentando dejar claro que no le aguantaba, pero no lo entendió. Y, francamente, estoy cansada. No sólo de los desprecios y los insultos, sino también de sentirme invisible. No sé si me lo merezco (sinceramente, no lo creo), pero no pienso tolerarlo más. Ya no quiero hablar más con él. No quiero volver a verle. Sería injusto no darle una explicación de lo que ha pasado? Francamente, hay que estar muy centrado en el propio ombligo para no verlo, pero él obviamente no lo ve. Hago mal si me limito a alejarme todo lo que puedo? No tengo ninguna intención de volver a ser su amiga. Ya le di una oportunidad y lo único que me ha demostrado es que no se la merecía. No sé qué hacer… creo que lo voy a consultar con la almohada.

Mañana al menos me despejaré viendo marineros, barcos y aviones, que me entretienen muchísimo. Ya os contaré cómo se ponen mejor las cosas.

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